Tragedia golpea a familia de Miami

Por JENNIFER LEBOVICH y DAVID SMILEY – The Miami Herald
La pintoresca casa de Pablo Josué Amador en el sur de Miami-Dade era una de esas casas cálidas y acogedoras que inspiran a los vecinos a detenerse y escuchar las risas de sus hijos.

La música de los instrumentos de los muchachos salía por las ventanas en el atardecer cuando ensayaban juntos y los padres del vecindario traían a sus hijos para que recibieran lecciones de piano.

El único indicio el miércoles de que algo siniestro ocurría en la casa está en las páginas de MySpace y Facebook de sus hijas.

“Lloro/me duele adentro. No sé cómo lidiar con esto. No voy siquiera a intentarlo más”, escribió Beula “Bea” Beatriz Amador, la hija de 20 años de Amador, en su página de Facebook a la 1 de la madrugada del miércoles.

No está claro qué la preocupaba. Pero en menos de seis horas su padre, ex tenor de la Opera de Miami; su madre, directora de educación en el centro Miami Project to Cure Paralysis, de la Universidad de Miami, y sus dos hermanas menores fueron hallados muertos en la casa, en la cuadra de los 16000 de la 98 Court del suroeste.

La Policía de Miami-Dade afirma que Amador, de 54 años, mató a tiros a su esposa, María Joy Amador, de 47, y a dos hijas, Priscila, de 14, y Rosa, de 13, poco antes de las 6 a.m. Su hijo de 16 años, Javier, llamó al 911 de un móvil cuando huía ileso de la casa.

Su hija mayor, Bea, que estudia en la Universidad de Miami, no estaba en casa.

Los investigadores encontraron un arma en la casa. No ofrecieron información sobre los motivos de los hechos pero las páginas de MySpace y Facebook sugieren que estaban preocupadas.

“He pasado mucho pero trato de mantenerme fuerte, porque el mundo entero se me está cayendo encima y tratar de ignorarlo me duele cada vez más”, escribió Priscila en MySpace.com. “Por eso ya no me importa”.

El asesinato-suicidio dejó atónitos a los vecinos en la comunidad Palmetto Country Club Estates donde vivía la familia, así como a sus amigos en la iglesia de Perrine.

Liz Warriner, que asiste a la Iglesia Metodista Unida Perrine-Petersa la que iba la familia Amador, dijo que eran miembros dignos de la iglesia. Los chicos eran acólitos y participaban en el grupo juvenil.

“Todos los chicos tenían mucho talento musical. Hace un año hicieron una obrita cómica en la iglesia. Todos estaban en una banda”, dijo Warriner. “Parecían una familia muy unida”.

Los hijos eran los músicos y el padre el director.

Pablo Josué Amador era director musical, arreglista y vocalista del grupo Los Galileos, una agrupación de seis miembros que incluía a sus hijos. El grupo participó en docenas de eventos en iglesias del sur de la Florida desde el 2001, según www.privatelessons.com.

Amador escribió en la ese sitio web que había cantado en el coro de la Opera del Gran Miami, que ahora se llama Florida Grand Opera, y ocasionalmente en la Iglesia Metodista Unida de Kendall.

Amador comenzó sus estudios en el Conservatorio de Música Alejandro García Caturla en La Habana y posteriormente se graduó en la Universidad Roberts Wesleyan, en North Chili, Nueva York, según la página electrónica.

Los vecinos dijeron que con frecuencia escuchaban a sus hijos ensayando en la casa para las presentaciones.

“Las cosas siempre parecían muy armoniosas. Es por eso que estoy completamente atónita”, dijo Soraya Peer, que vive al otro lado de la calle.

El domingo no pudo evitar ponerse a escuchar a los hijos de Amador mientras rastrillaban las hojas secas en el césped frente a su casa.

“Se escuchaba mucha risa en esa casa”, dijo. “Lo último que escuché de ellos fue esa risa encantadora”.

Claretha Allen, una vecina de 41 años, dijo que llevaba a sus hijos a la casa, donde Amador les enseñaba piano. Lo llamaban Mr. Josué.

“No puedo imaginarme qué pasó en esa casa”, dijo.

Amigos en las escuelas de Miami-Dade a las que asistían los hijos de Amador y profesores de la Universidad de Miami, donde trabajaba María Joy Amador, reaccionaron estupefactos a medida que se esparció la noticia de las muertes.

Erin Verrire, de 15 años, fue el miércoles a la casa de la familia tras salir temprano de la escuela porque no podía dejar de llorar.

Dijo que estudia en en la secundaria Coral Reef con Javier, quien escapó ileso y estaba hablando con los investigadores por la mañana. Un asesor de testigos de delitos de la policía estaba asistiendo también al adolescente.

Javier toca el piano y la viola, y hace poco comenzó a tocar en la orquesta de cámara, dijo Verrire.

“Su padre siempre quería que tocara bien”, dijo. “Cómo pudo haber pasado algo así, no lo sé. No se lo merecía”.

En la escuela intermedia Southwood, donde estudiaban Priscila y Rosa, asesores de crisis acudieron a ayudar a los estudiantes desconsolados, dijo John Schuster, portavoz del distrito. Se espera que los asesores estén allí durante los próximos dos días, afirmó.

La presidenta de la Universidad de Miami, Donna Shalala, dio a conocer una declaración de apoyo a María Amador, trabajadora de la universidad desde 1995, y Bea Amador, estudiante de segundo año de piano y terapia musical en la Escuela Frost de Música.

“No podremos reemplazar nunca todo lo que Bea y su familia han perdido, pero como individuos y como comunidad podemos ofrecerles nuestro amor, nuestro pésame y nuestras fuerzas a ella y a su hermano, Javier, en esta hora de pérdida irreparable”, escribió Shalala.

Varios colegas de María Amador también escribieron sobre su amiga.

‘María venía a trabajar todos los días con el propósito de educar a los demás sobre las lesiones de la columna vertebral y ayudar a aplicar nuestros descubrimientos científicos a la clínica”, escribió W. Dalton Dietrich, director científico del centro. “Cuando alguna persona llamaba al Miami Project para hacer preguntas sobre la parálisis, María era la persona a la que acudían para que les brindara información clave que ayudaba a los pacientes”.

Un hombre que se identificó como hermano de Pablo Josué se presentó en casa de la familia el miércoles pero no quiso hacer declaraciones. Otros amigos y familiares expresaron su dolor en Facebook y MySpace.

En la página de MySpace de Rosa, de 13 años, Lourdes Amador, su prima, dejó estas palabras:

“Rosita, qué te puedo decir, mi amor. Descansa en paz mi ángel. Siento mucho lo que has sufrido. Te quiero”.

Los redactores David Ovalle, Evan S. Benn y Andrea Torres, de The Miami Herald, contribuyeron a este reportaje.

 

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